Esta es una historia de Quito. Elena tiene una habitación nueva.
Hay una cama, una mesa y muchos libros. Por la ventana ve la
Elena apaga la luz a las once. La ciudad está silenciosa. Solo se oye un perro y un coche lejos. Elena piensa en el día de mañana: el trabajo, los amigos y la clase. Cierra los ojos y sonríe.
Elena vive en Quito. La de Elena es pequeña y tranquila. Hay una mesa, dos sillas y una ventana grande. Por la ventana entra el sol de la mañana. Elena abre la ventana y saluda a los vecinos. Los vecinos son amables y siempre dicen «buenos días».
En la calle hay muchas tiendas. La panadería abre muy temprano. Elena compra pan, fruta y leche. El pan cuesta un euro. La señora de la tienda se llama Carmen y habla despacio. Elena entiende todo y está contento.
A las nueve Elena llega al trabajo. Trabaja cinco días por semana. En el trabajo hay cuatro personas. Todos toman café juntos a las once. Hablan del tiempo, de la familia y del fin de semana. El café está caliente y muy rico.
Por la tarde Elena camina por el centro de Quito. Mira las plazas, las flores y los árboles. A veces come un helado. El helado favorito de Elena es de chocolate. Después descansa en un banco y escucha música.
Los martes Elena va a la clase de español. La profesora escribe palabras nuevas en la pizarra: y Los estudiantes repiten las palabras en voz alta. Elena escribe todo en un cuaderno azul.
El fin de semana la familia come junta. La comida empieza a las dos. Hay sopa, pollo y ensalada. El abuelo cuenta historias antiguas de Quito. Todos escuchan y ríen mucho. Después los niños juegan en el patio.
Al final del día, está cansado pero contento. Mañana será un día muy parecido, y eso también está bien.
