Esta es una historia de Sevilla. Ana se levanta a las siete.
Toma café con leche y una tostada. Después camina al trabajo por el parque.
Ana vive en Sevilla. La de Ana es pequeña y tranquila. Hay una mesa, dos sillas y una ventana grande. Por la ventana entra el sol de la mañana. Ana abre la ventana y saluda a los vecinos. Los vecinos son amables y siempre dicen «buenos días».
En la calle hay muchas tiendas. La panadería abre muy Ana compra pan, fruta y leche. El pan cuesta un euro. La señora de la tienda se llama Carmen y habla despacio. Ana entiende todo y está contento.
A las nueve Ana llega al trabajo. Trabaja cinco días por semana. En el trabajo hay cuatro personas. Todos toman café juntos a las once. Hablan del tiempo, de la familia y del fin de semana. El café está caliente y muy rico.
Por la tarde Ana camina por el centro de Sevilla. Mira las plazas, las flores y los árboles. A veces come un helado. El helado favorito de Ana es de chocolate. Después descansa en un banco y escucha música.
Los martes Ana va a la clase de español. La profesora escribe palabras nuevas en la pizarra: y Los estudiantes repiten las palabras en voz alta. Ana escribe todo en un cuaderno azul.
El fin de semana la familia come junta. La comida empieza a las dos. Hay sopa, pollo y ensalada. El abuelo cuenta historias antiguas de Sevilla. Todos escuchan y ríen mucho. Después los niños juegan en el patio.
Por la noche Ana lee un libro pequeño. Lee diez páginas cada día. También escribe tres frases sobre su día. Es una costumbre simple, pero muy útil. Aprender un idioma necesita tiempo y paciencia.
Al final del día, está cansado pero contento. Mañana será un día muy parecido, y eso también está bien.
