Esta es una historia de Salamanca. Rosa recibe una de su amiga Clara.
Clara vive ahora en otra Rosa contesta la la misma noche.
En la calle hay muchas tiendas. La panadería abre muy temprano. Rosa compra pan, fruta y leche. El pan cuesta un euro. La señora de la tienda se llama Carmen y habla despacio. Rosa entiende todo y está contento.
A las nueve Rosa llega al trabajo. Trabaja cinco días por semana. En el trabajo hay cuatro personas. Todos toman café juntos a las once. Hablan del tiempo, de la familia y del fin de semana. El café está caliente y muy rico.
Por la tarde Rosa camina por el centro de Salamanca. Mira las plazas, las flores y los árboles. A veces come un helado. El helado favorito de Rosa es de chocolate. Después descansa en un banco y escucha música.
Los martes Rosa va a la clase de español. La profesora escribe palabras nuevas en la pizarra: y Los estudiantes repiten las palabras en voz alta. Rosa escribe todo en un cuaderno azul.
El fin de semana la familia come junta. La comida empieza a las dos. Hay sopa, pollo y ensalada. El abuelo cuenta historias antiguas de Salamanca. Todos escuchan y ríen mucho. Después los niños juegan en el patio.
Por la noche Rosa lee un libro pequeño. Lee diez páginas cada día. También escribe tres frases sobre su día. Es una costumbre simple, pero muy útil. Aprender un idioma necesita tiempo y paciencia.
Rosa apaga la luz a las once. La está silenciosa. Solo se oye un perro y un coche lejos. Rosa piensa en el día de mañana: el trabajo, los amigos y la clase. Cierra los ojos y sonríe.
Rosa vive en Salamanca. La casa de Rosa es pequeña y tranquila. Hay una mesa, dos sillas y una ventana grande. Por la ventana entra el sol de la mañana. Rosa abre la ventana y saluda a los vecinos. Los vecinos son amables y siempre dicen «buenos días».
Al final del día, está cansado pero contento. Mañana será un día muy parecido, y eso también está bien.
