Esta es una historia de Lima. Carlos toma el autobús número nueve.
El dura veinte minutos. Escucha música y mira la
Por la noche Carlos lee un libro pequeño. Lee diez páginas cada día. También escribe tres frases sobre su día. Es una costumbre simple, pero muy útil. Aprender un idioma necesita tiempo y paciencia.
Carlos apaga la luz a las once. La está silenciosa. Solo se oye un perro y un coche lejos. Carlos piensa en el día de mañana: el los amigos y la clase. Cierra los ojos y sonríe.
Carlos vive en Lima. La casa de Carlos es pequeña y tranquila. Hay una mesa, dos sillas y una ventana grande. Por la ventana entra el sol de la mañana. Carlos abre la ventana y saluda a los vecinos. Los vecinos son amables y siempre dicen «buenos días».
En la calle hay muchas tiendas. La panadería abre muy temprano. Carlos compra pan, fruta y leche. El pan cuesta un euro. La señora de la tienda se llama Carmen y habla despacio. Carlos entiende todo y está contento.
A las nueve Carlos llega al Trabaja cinco días por semana. En el hay cuatro personas. Todos toman café juntos a las once. Hablan del tiempo, de la familia y del fin de semana. El café está caliente y muy rico.
Por la tarde Carlos camina por el centro de Lima. Mira las plazas, las flores y los árboles. A veces come un helado. El helado favorito de Carlos es de chocolate. Después descansa en un banco y escucha música.
Los martes Carlos va a la clase de español. La profesora escribe palabras nuevas en la pizarra: y Los estudiantes repiten las palabras en voz alta. Carlos escribe todo en un cuaderno azul.
Al final del día, está pero contento. Mañana será un día muy parecido, y eso también está bien.
